25-10-2012

Top 10 de recetas españolas que dan repelús a los extranjeros

Sí señores, os parecerá increíble, pero las hay. Y bastantes, tanto es así, que queríamos mostrar como las tres recetas más rarunas para los extranjeros, pero tras el alud de respuestas, esto va a acabar siendo un top 10.

Así que vamos allá, ya sabéis que a los de only-apartments.com nos gusta ir de menos a más. Así que vamos a empezar por lo más apetecible de lo menos apetecible y terminar por lo menos comestible a ojos de un guiri.

10. Langosta: Qué sorpresa, eh. Con lo que nos gusta a nosotros. Y con lo cara que va! Pues resulta que lo que muchos extranjeros ven en la suculenta langosta es un insecto marino enorme y feo capaz de arrancarte un dedo. Luego sí, cuando se atreven a probarlo, entienden por qué va tan caro y ya les parecemos menos tontos.

langosta

9. Percebes. Vamos hombre, si son lo más. Lo sé, a mí me encantan. Pero, de nuevo, les parece que no pueda ser comestible eso. Vale que no tengan nada que ver con un dunkin donuts pero tienen un sabor exquisito. Y son mucho más sanos, por cierto.

8.  La sobrasada. Este alimento presenta un problema: los que no saben cómo se elabora se la comen sin problema, les suele gustar, es más. El mal rollo viene cuando preguntan: -Ouh, qué ricou, de qué está hecho? -Mira, de grasa de cerdo y pimentón, ¿cómo te quedas? -Sólo? -Ouh yeah.

7. Morcilla: va un paso por delante de la sobrasada, porque ésta no está hecha de grasa, sino de sangre y, a pesar que es un símbolo de la gastronomía española, los turistas siguen viéndolo como algo más bien bizarro.

6.  Anguila. La anguila, o la amas o la detestas. Lo que seguro que no te pasa con la anguila es que te entra por los ojos. Porque, ¿cómo te va a entrar si parece una serpiente? Además su carne es blandurrienta y sabe muy fuerte a pescado. Eso sí, la salsa que las acompaña (siempre que estén cocinadas en cazuelita) está riquísima.

anguilas

5. Rabo de toro: A ver, dentro de lo que cabe, se salva bastante el rabo de buey, lo que pasa es que les choca, claro. No es precisamente un solomillo que entra tan bien por la vista, si no que más bien es… eso, un rabo. Una cola. Eso sí, los que lo prueban coinciden: está muy tierno.

Nos acercamos a la recta final del top ten. Y la verdad es que, a pesar de que estos platos puedan estar más ricos que el jamón serrano, no culpo a los extranjeros por arrugar el morro antes de introducirlos en su boca. Sigamos.

4. Caracoles. Los caracoles, a ojos de muchos son gusanos babosos en autocaravana y, por lo tanto, les dan asco. Para otros, son una monada de animalito que sale tras la tormenta a pasturar y por lo tanto, les da pena. En todo caso, aún no he encontrado a un guiri que sea ver un caracol y querer comérselo. Aunque todo llegará…

3. Pies de cerdo. No es que sea malo, es que es una parte del todo. Es que es una manita! Imagínate por un momento que está lo que falta del cerdo tras sus manitas, en la mesa, como mirándote y diciéndote: anda, cómete mis manitas. Esto pasa. Por más tierna que sea la carne, las partes enteras significativas de un mamífero en un plato tiran para atrás.

manitas de cerdo

2. Callos. Los callos huelen fuerte. Aunque este no es el principal inconveniente. Por más que la salsita en la que vienen dentro de esa cazuelita tan mona sea oscura, se acabará viendo lo blanco de la carne, entonces el extranjero preguntará: “¿qué es?” y le ¿quién se lo va a decir, que es tripa de carnero? Eh? Obviamente, el guiri piensa: ¿qué necesidad tengo yo de comerme esto si en el plato de al lado hay tortilla de patata? Pues eso.

1. Criadillas: Coincidiremos en que es muy razonable que los visitantes a nuestro país no quieran comerse unos testículos de toro así por las buenas, a no ser que hayan perdido una apuesta o que vengan del pasado y aún crean que de lo que se come, se cría.

Esperamos que hayas disfrutado de la lectura y, ya sabéis, si tenéis invitados extranjeros en casa, evitad lo anteriormente nombrado, por si acaso.